Decido tener emociones nuevas por eso… ¡Me vendo!

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Permanezco observando el juego y, pronto, los clientes, sobre todo los extranjeros, casi siempre consiguen concertar una cita y entonces los veo salir por las escaleras que llevan al piso superior. Estoy tan absorto en la observación del juego que no me doy cuenta de que he atraído la atención de una pareja sentada a poca distancia de mí. Me doy la vuelta y los observo. Él es alto, de pelo blanco, seco y serio, ella es más pequeña, pero con curvas en el lugar adecuado. Ambos parecen estar cerca de los sesenta, pero bien construidos. Me acerco a ellos, tengo curiosidad, se presentan, son Mario y Anna, una pareja de Messina. Me invitan a subir a la habitación con ellos. La miro a ella que parece muy intrigante y él, permaneció en silencio, sólo hizo una breve inclinación de cabeza de saludo. Ni siquiera entiendo por qué me eligieron a mí.

“Hay tantos americanos, también negros, ¿por qué me has elegido a mí?”

Él sonríe irónicamente, pero es ella quien me responde.

“Ya lo intenté y no quedé satisfecho. Si quieres venir con nosotros, no te arrepentirás”.

Subimos en silencio; nos asignan una habitación y, nada más entrar, se desnuda con un simple gesto y deja ver un cuerpo tonificado y hermoso. Sus pechos son pequeños, apenas un segundo; se arrodilla frente a mí y me saca la polla mientras me desnudo.

“…hhuum… Wuau… ¡Qué gran polla tenemos aquí!”

Complacida con el descubrimiento, se lo lleva a la boca, como hacen las chibolas xxx y, a pesar de no tener la boca grande, me lo mete directamente en la garganta. Me la chupa con extrema habilidad mientras me ayuda a desnudarme rápidamente. Lo sostiene en su garganta, sin ninguna dificultad, lo que indica una gran experiencia. Se desnuda lentamente, mientras ahora nos tumbamos en la cama y empezamos un 69 mortal. Le lamo toda la raja del coño, que ya está chorreando como un río en crecida, mientras ella, después de haberse tragado mi polla, saca la lengua y la lame. ¡Increíble! Se sube a la cama y me escudriña mientras hago que se corra. Le lamo el culo y vuelve a gemir. Asombrada, le miro a él, que sonríe con suficiencia. Se estira y nos tumbamos de lado. Ahora continúo lamiendo su coño, mientras él ha dilatado sus nalgas y se dedica a la flor anal. Lo lame y desliza dos dedos con ella gimiendo y, como resultado, chupando mi polla cada vez más fuerte. Si no la detengo me arriesgo a correrme enseguida. Estoy realmente sorprendido por la habilidad de la mujer y él, que se ha dado cuenta de mi asombro, sonríe con suficiencia. Me doy cuenta de que tengo entre manos a una hembra que sabe lo que hace y que desde luego no se conforma con una corrida rápida, sino que espera un buen polvo. Tras alcanzar un alto nivel de excitación, se quita, me hace tumbar debajo de ella y se empala en mi polla que se eleva poderosamente. Espero un coño abierto y con mucha fuerza, dada su experiencia; en cambio, descubro que es muy buena contrayendo sus músculos vaginales y siento que mi polla es ordeñada, mientras se desliza por las paredes muy apretadas de su vagina muy lubricada.

Gime cuando me corro dentro de ella.